¿Y si la pelea nunca fue por ganar?
La SAVE Act sirve para dos cosas que no requieren convertirse en ley: mantener viva la narrativa del 2020 robado y dejar servida la culpa por si los republicanos pierden en noviembre.
WASHINGTON D. C.
Todos conocemos a alguien que sigue tocando una puerta que ya le cerraron, convencido de que esta vez sí abrirá. Amigo, date cuenta. En Washington esa persona hoy es Trump, empeñado en una ley que su propio partido le ha dicho, dos veces y con los números en la mano, que no tiene por dónde pasar. La SAVE America Act parece ya muerta, pero él insiste en cargar el cajón por el pasillo del Senado.
¿Y si la pelea nunca fue por ganar?
EL DÍA EN HEADLINES.
➊ MCCONNELL LLEVA CASI TRES SEMANAS HOSPITALIZADO Y SU OFICINA NO EXPLICA POR QUÉ
El senador Mitch McConnell, de 84 años, sigue internado desde mediados de junio y su oficina todavía no aclara el motivo. La versión oficial pasó de asegurar que recibía excelente atención a decir que sigue trabajando de cerca con su equipo, sin diagnóstico ni fecha de alta. Un audio de servicios de emergencia describe una llamada por una persona inconsciente con reanimación en curso en su casa de Washington, aunque ni CBS ni NBC confirmaron que se tratara de él. McConnell ya suma nueve votaciones perdidas en un Senado dividido 53-47.
➋ EL FBI ENVÍA 260 ANALISTAS A ATLANTA PARA REVISAR LAS ELECCIONES DE 2020
La Dirección de Inteligencia del FBI pidió a todas sus oficinas de campo aportar personal hasta reunir 260 analistas en Atlanta, en lo que un memo interno describe como una investigación prioritaria del director Kash Patel sobre los resultados de 2020 en el condado de Fulton. Cada analista debe revisar 708 registros antes del 17 de julio, aunque hay un muro legal de por medio: el plazo de prescripción de cinco años para los delitos electorales de aquel año prácticamente ya venció. Expertos advierten que el verdadero destinatario del mensaje no es 2020, sino las elecciones que vienen.
➌ CONSERVADORES ESTALLAN CONTRA BARRETT POR SUS FALLOS RECIENTES EN LA CORTE
La jueza Amy Coney Barrett se convirtió en el nuevo blanco favorito del mundo MAGA después de votar para tumbar la orden de Trump que restringía la ciudadanía por nacimiento, un fallo de 6-3 junto a Roberts y los tres jueces liberales. Un día antes había escrito la opinión que permite contar boletas por correo con matasellos del día electoral. Legisladores como Nancy Mace pidieron abrir un impeachment a los jueces activistas y varios comentaristas la tacharon de decepción. Nombrada por el propio Trump en 2020, Barrett pasó de joya del movimiento a villana en tiempo récord.
EN PROFUNDIDAD:
La SAVE America Act es la prioridad número uno de Trump y también una ley que ya está muerta. Tiene 53 votos en un Senado que exige 60, cuatro republicanos la bloquean sin miedo y la versión inflada que Trump quiere ni siquiera reúne mayoría simple. Te explicamos por qué la cuenta no le da, quiénes le dicen que no y qué revela todo esto sobre el techo de su poder en el Congreso.
EN LO QUE SE DICE Y LO QUE NO:
Mamdani y AOC dicen que no coordinaron nada, pero entre los dos respaldaron a nueve de los 10 candidatos socialistas de Nueva York con un reparto demasiado limpio para ser casualidad. Analizamos cómo se dividieron el mapa, por qué a cada uno le convenía el silencio y qué dice esta operación sobre la pelea de fondo por el alma del Partido Demócrata.
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EN PROFUNDIDAD.
53 VOTOS NUNCA VAN A SER 60
La SAVE America Act, la prioridad legislativa número uno de Trump, ya está muerta y casi todos en Washington lo saben menos él. El senador Thom Tillis dijo que todo esto es teatro. La ley exige prueba documental de ciudadanía para registrarse y una identificación con foto para votar en elecciones federales, y pasó la Cámara en febrero por 218-213. En el Senado, en cambio, choca contra una pared que ningún discurso presidencial puede mover.
Los republicanos tienen 53 escaños y necesitan 60 para romper el filibuster. Los demócratas están unidos en contra y llaman a la ley un regreso a Jim Crow. Dos veces, cuatro republicanos se cruzaron para bloquearla: Susan Collins, Lisa Murkowski, Mitch McConnell y el propio Tillis. En abril una enmienda cayó 48-50 y una versión más estrecha, enfocada solo en identificación del votante, apenas llegó a 50. Ninguno de esos números se acerca al umbral, y el calendario tampoco ayuda: faltan meses para noviembre y no hay tiempo ni fondos para montar reglas nuevas de votación antes de la elección.





