WASHINGTON, D.C.
Trump sueña con convertir ciudades en campos de batalla y Pete Hegseth decide que es el momento perfecto para inyectarle más masculinidad al Pentágono: estándares viriles, exámenes físicos para generales y la puerta bien abierta para quien no aguante el nuevo warrior ethos. Otro día más en la oficina. Y en el capítulo migratorio…




