WASHINGTON, D.C.
Esta semana Canadá se detuvo. No por hockey, sino por béisbol. Seis millones de canadienses —el equivalente porcentual a 48 millones en EEUU— vieron cómo los Blue Jays sellaban su pase a la Serie Mundial en un séptimo juego que rompió récords en Sportsnet y corazones en Seattle. Fue, proporcionalmente, un Super Bowl canadiense, …




