WASHINGTON D. C.
Antes la abuela conocía al amor de su vida en un baile y al mes ya estaban comprometidos. La Gen Z prefiere no arriesgarse ni a mandar el primer mensaje: solo uno de cada tres hombres jóvenes y una de cada cinco mujeres se anima a acercarse a alguien que le gusta. Cuidarse tanto el corazón también deja la puerta cerrada.




