WASHINGTON D. C.
Todos hemos visto ese WiFi del vecino que se llama “FBI Surveillance Van” o el AirPods de alguien con un nombre que da risa en la sala. El chiste vive en que nadie lo toma en serio. Pero a 30,000 pies sobre el Atlántico, con 190 personas y una palabra de cuatro letras flotando en el aire, el humor de bar cambia de altura. Pasó e…




