WASHINGTON D. C.
Uno va al cine de Pixar buscando lo de siempre: popcorn, los niños quietos y a lo mucho una lagrimita por la mamá de Nemo. Toy Story 5 cambió las reglas y, si tuviera que apostar, muchos la criticarán desde el viernes: la película que nos enseñó a llorarle a unos juguetes ahora apunta directo a la tablet en la mano de tu hijo. S…




