WASHINGTON D. C.
En Futurama, los mutantes viven bajo las alcantarillas de New New York y nadie baja ahí por gusto. En el Brooklyn real la cosa va al revés: hay quien se mete al drenaje en busca de anillos y monedas que cayeron por una rejilla. Salieron de un manhole, se cambiaron de ropa y se esfumaron en un carro. El sueño americano, a veces, …




