WASHINGTON D. C.
Cambiar el reloj dos veces al año es de esas costumbres que nadie defiende pero todos aguantan, como el daylight saving que llegó para “ahorrar” y terminó robándonos una hora de sueño cada primavera. En el Congreso hay un nuevo intento bipartidista para dejar el horario quieto de una vez. La pregunta es cuál horario, porque ahí …




