El 4 de julio de 2025, en el jardín sur de la Casa Blanca, Donald Trump levantó una carpeta azul con su firma todavía fresca. Fuegos artificiales, banda militar, legisladores aplaudiendo a su alrededor. Había cumplido la promesa de aprobar, para esa fecha exacta, la ley más grande de su segundo mandato. Y la bautizó con el nombre que él mismo había pedi…
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