El lobo (artificial) de Wall Street
A pesar del ruido por la guerra con Irán, las acciones tecnológicas estadounidenses se recuperaron porque los inversores parecen comprar cualquier cosa que huela AI.
WASHINGTON D. C.
El ser humano llevaba años obsesionado con una barrera casi mítica: correr un maratón en menos de dos horas. Ayer, Sebastian Sawe decidió que ya era suficiente teoría y lo hizo en el Maratón de Londres. Lo que parecía límite físico ahora suena más a excusa colectiva.




