CODEPINK: de movimiento anti-guerra a defensora de gobiernos autoritarios
“Abolish ICE, No War for Oil, Free Maduro”, decían las pancartas de CODEPINK en la Casa Blanca el 5 de enero, solo dos días después de que la administración Trump ejecutara la misión para extraer a Nicolás Maduro de Venezuela. Y no, no es la primera vez que “manifestaciones” como estas se presentan en Estados Unidos. Yo, que llevo varios años siguiendo las reacciones a eventos geopolíticos de estas organizaciones, te digo algo más claro: no creas todo lo que ves (aplica para absolutamente todo).
Si observas de cerca, algunas organizaciones “progresistas” han movilizado protestas utilizando causas populares de izquierda, como el movimiento pro-Palestina, ICE, el antirracismo, y las mezclan con posiciones de política exterior idénticas a las de regímenes autoritarios. No es casualidad que estén siendo indirectamente financiadas por el Partido Comunista de China
CODEPINK o The People’s Forum, son organizaciones que tienen como un punto de transferencia a Neville Roy Singham.
Singham es un multimillonario estadounidense que hizo su fortuna vendiendo su empresa ThoughtWorks por $785 millones. Actualmente vive en Shanghái y trabaja en proximidad con el aparato mediático del Partido Comunista Chino mediante varias empresas dedicadas a medios e infraestructuras tecnológicas. Singham ha canalizado cientos de millones de dólares a través de una red de organizaciones sin fines de lucro, fondos intermediarios y corporaciones pantalla para influir directamente en protestas en Estados Unidos.
CODEPINK es el mejor ejemplo de cómo ha logrado ese fin.
Cuando capturaron a Nicolás Maduro estas organizaciones salieron a la calle casi inmediatamente. Fui a una de ellas frente a la Casa Blanca. Rotaron a varios activistas, pero me llamó la atención uno en particular, el invitado más importante al podio: Leonardo Flores, del Venezuelan Solidarity Network.
Flores llamó a los protestantes a cuestionar la captura de Maduro. Una operación con la que, como venezolano, él estaba en desacuerdo. ¿Lo curioso? Que mientras la protesta era por Maduro, él mismo distraía a la gente con los problemas que conocían de verdad: ICE, Palestina… ¿Y más curioso aún? Su mensaje: “Maduro, amigo, el pueblo está contigo”.
No es la primera vez que estas organizaciones toman una posición así con respecto a Venezuela. En el 2019, CODEPINK, invadió y tomó control la embajada de Venezuela en Washington, evitando que se tomara el control diplomático de la embajada, después de la elección ilegítima de Maduro de 2018.
Pero hay algo que no concuerda. Para CODEPINK, como organización que busca abogar por los derechos humanos, su vínculo con Maduro o este tipo de regímenes no encaja. Y la verdad es que no siempre fue así.
CODEPINK nació como un grupo anti-guerra tras el 11 de septiembre y la invasión de Irak, que durante años fue conocido por sus protestas disruptivas en el Congreso, y un discurso centrado en los derechos humanos. Pero, desde hace algunos años, algo cambió.
Desde 2017, alrededor del 25% de su financiamiento, más de $1.4 millones, proviene de organizaciones vinculadas a Singham, según registros fiscales citados por el New York Times. Una investigación publicada en el 2023 mostró cómo Singham tiene una red de organizaciones que están ahora financiadas por él, que se han dedicado a abogar por la limpieza de narrativas digitales que favorecen a dictaduras extranjeras.
CODEPINK ha sido la punta de lanza para esa estrategia.
El mismo año en el que Singham comenzó a financiar a CODEPINK, se casó con Jodie Evans, cofundadora y figura central de CODEPINK. Antes de ese matrimonio, Jodie Evans criticaba la represión de China, y en un tweet del 2015 críticó la brutal represión del Estado cuando encarcelaron a las Feminist 5, cinco feministas que denunciaban el abuso sexual en los medios de transporte.
Pero para CODEPINK, los años de criticar a los malos actores por igual se acabaron. Eso se vio claramente cuando CODEPINK en vez de criticar el genocidio de los uigures musulamanes cuando salió la noticia, más bien fueron a un viaje a la región y, al regresar, instaron a congresistas americanos a que visitaran a Xinjiang para “ver lo felices que eran los musulmanes ahí”. Y mientras ellos hacían esto, se filtraban fotografías satelitales de los campos de concentración en Xinjiang, y de miles de musulmanes siendo transportados en trenes a estos centros, donde hay evidencia esterilización forzada en mujeres, tráfico de órganos, así como campos de “reeducación” en los que China, en palabras oficiales, busca “contar bien la historia de China al mundo”.
Jodie Evans se convirtió en esa persona que dice “No pasó nada, nunca, en Tiananmen Square”.
Hoy, CODEPINK defiende la detención masiva de uigures, y su fundadora Jodie Evans los llamó terroristas. Este giro coincide exactamente con la integración de esta organización a la red financiada por Singham. Ha habido llamados de congresistas americanos a que CODEPINK sea investigado por violaciones a FARA, el Foreign Agents Registration Act, que estipula que agentes externos que operen para influenciar la opinión pública de países extranjeros deben estar registrados bajo el FARA, para evitar que haya manipulación de hechos de parte de órganos estatales y personas con intereses parciales.
El mismo marco de negación se repitió en otros conflictos. No es solo que liberen a Maduro, o que los uigures musulmanes estén felices en sus campos de detención.
En Ucrania, por ejemplo, CODEPINK ve a la guerra como “expansión de la OTAN”, omitiendo la invasión rusa de Crimea en 2014 y la guerra abierta desde 2022. Aunque en su página sí dicen que Vladimir Putin invadió a Ucrania, la solución que exigen es que Estados Unidos deje de mandar armas, y que Ucrania capitule. Lo que Putin desea. Aunque en su página web lo hayan corregido para no sonar tan obviamente parciales, han hecho malabarismo para decir en varios tweets que Rusia fue provocada por la OTAN. Ese punto no lo inventaron ellos, lo dijo el Kremlin y Rusia TV.
Con el caso de Venezuela, adoptaron las narrativas del chavismo. No hablan de presos políticos, represión o elecciones fraudulentas. El problema para ellos siempre es Estados Unidos, las sanciones y el imperialismo. Incluso han publicado artículos señalando que la oposición venezolana está apoyada por la CIA, y se han vuelto radicales de ultraderecha.
CODEPINK niega estar financiado por China. Pero si sigues el dinero de esta organización te das cuenta que no está financiada por “ciudadanos preocupados” ni está diseñada para “defender los derechos humanos”. Neville Roy Singham financia esta organización, así como muchas otras, con el fin de crear narrativas que solo favorecen al bloque de China, Rusia, Irán y Venezuela, y desfavorecen a cualquier narrativa estadounidense.
The People’s Forum, por ejemplo, una organización que se autodenomina como “incubadora” de líderes progresistas, por su lado ha recibido $20.4 millones de Neville Roy Singham, y utiliza la misma estrategia que CODEPINK: tomar un dolor genuino en Estados Unidos, pegarlo con narrativas antiestadounidenses y esparcir propaganda extranjera disfrazada de antiimperialismo, pero eso sí, prohibido mencionar lo que pasó en Tiananmen Square.
No lo busques, ni creas la evidencia que ven tus ojos. Definitivamente no busques “tank man” en YouTube. A CODEPINK ni al Partido Comunista Chino les va a gustar que hagas eso.







