WASHINGTON D. C.
En Navidad solemos regalar calcetines, perfumes que no elegimos y promesas vagas de “el año que viene viajamos”. Pero cada cierto tiempo, el universo se pone generoso y decide simplificar todo. En algún lugar de Arkansas, alguien fue a cargar nafta en Nochebuena y salió con un papelito que vale casi $2,000 millones. No hubo reno…




